Postales lejanas
Alfredo era un hombre que, al terminar el colegio, decidió no ir a la universidad. Tampoco tenía trabajo y vivía con sus padres. El joven solía aburrirse, pero sabía que todo era a causa de no querer estudiar y seguir mantenido por sus padres.
Un día como cualquier otro, una carta le llegó. Era muy peculiar: en ella decía: "Para Alfredo". El se sentía en una situación muy extraña, ya que la carta no tenia referente. Luego de un rato decidió abrirla. Se sorprendió de lo corta que era: "Mal día", decía.
Alfredo no le dio mucha importancia, ya que al rato se olvidó de ello. Luego de unas horas sonó el teléfono y atendió. Una voz dijo que llamaba del hospital y que su madre había tenido un accidente mientras manejaba. Que era urgente que la viera. Al colgar el teléfono se quedo congelado por un momento. No lo podía creer.
Al llegar al hospital, se quedo haciéndole compañía a su madre. Mientras estaba con ella, recordó la carta que le había llegado unas horas antes y se asustó. Sentía que algo tenia que ver con todo esto.
A la semana siguiente, cuando su madre estaba mejor, se le ocurrió revisar el correo se su casa y encontró otra carta anónima. Decía: "Puedes estar preocupado, pero tu HORA todavía no va a llegar".
La palabra ´hora´estaba en mayúscula. Alfredo sintió que era una palabra clave, pero no estaba seguro de qué había querido decir.
Después de tres horas, el se empezó a sentir mal y se desvaneció. La madre de Alfredo llamó a la ambulancia y lo llevaron al hospital. Estuvo dos días así, hasta que despertó. Abrió los ojos y se encontró en su casa. No entendía nada. Recordaba el asunto de las cartas y su madre. Se levantó del sillón y fue a buscar a su madre por toda la casa. No la encontró. Salió a la calle a ver si estaba en el auto o conversando con algún vecino y no la encontró. Revisó el buzón y encontró una carta que no tenía referente. Solo en la solapa del sobre decía: "Para Alfredo". Abrió la carta y dentro había un papel idéntico al de la primera carta. En el papel estaba escrito: "Mal día".
Después de unas horas sonó el teléfono y era la misma voz que llamaba desde el hospital que decía que la madre de Alfredo había tenido un accidente mientras manejaba. El colgó el teléfono. Decidió ir al hospital para averiguar que era lo que estaba pasando. Al llegar al hospital vio la misma imagen de la madre acostada en la camilla. Ahí fue cuando se dio cuenta que estaba ocurriendo lo mismo del ida anterior.
Decidió volver rápido a su casa para relajarse un poco. Cuando llego, recibió una carta que no tenia referente, al igual que las otras, y al abrirla la leyó: "Puedes estar preocupado, pero tu HORA todavía no va a llegar.
En ese instante se congeló y se le cayó la carta de las manos. Se dió cuenta que estaba encerrado en el mismo día de por vida.